El secretario general del PP de Toledo, Jesús Labrador, ha informado de las consecuencias que tendrá para los toledanos que el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha haya ordenado a Page que anule el Plan de Ordenación Municipal de Toledo “que él y la señora Tolón se empeñaron en mantener”.

Labrador, que hoy ha mantenido una reunión de trabajo con el Grupo Municipal del PP de Toledo, a la que ha asistido la presidenta del PP de Castilla-La Mancha y secretaria general a de esta formación a nivel nacional, María Dolores Cospedal, ha recordado que el TSJ “dice que quedan seis recursos vivos todavía que ya han decretado la nulidad en el propio tribunal y en el Supremo”.

 

Esos seis recursos, ha apuntado Jesús Labrador, sobre los que se va a pedir la ejecución de la nulidad como ya se ha pedido, “que en el plazo de dos meses la Junta tenga que anular el POM de Toledo”. Para el responsable popular eso supondrá “la nulidad de todo el desarrollo urbanístico de nuestra ciudad, la imposibilidad de que Toledo crezca, de que vengan empresas a crear riqueza y empleo en Toledo”. Por eso se preguntó: “¿quién va a venir con la inseguridad jurídica que consiste en tener una ausencia total de ordenación urbanística y poder desarrollarla?”.

Así, Labrador ha insistido en que la consecuencia de esto “será la asfixia a Toledo” y recalcó que es la peor herencia recibida “y que la señora Tolón no tiene ninguna gana de arreglar los entuertos que le dejó el señor Page”.

“No sólo se machaca a impuestos a los toledanos”, ha aseverado el secretario general popular, sino que “además se les cobra indebidamente, de forma ilegal y viene haciéndose desde el año 2008”, tal y como han confirmado los tribunales, “que van a obligar a devolver lo cobrado ilegalmente y tendremos que hacer frente a ellos todos los ciudadanos de Toledo”.

Además, ha asegurado que no sólo se aumentan los impuestos de forma exagerada “hasta el punto de ser confiscatorias, no pensando en la prestación de servicios sino en un afán recaudador” para poder sobrellevar la falta de diligencia y de rigor a la hora de gestionar los servicios sociales.